Aceptar nuestra debilidad, nos hace paradójicamente más fuertes

Aceptar nuestra debilidad, nos hace paradójicamente más fuertes

Hace poco me enfrente a una situación compleja en mi vida, esta situación me llevo a pensar, ¿hasta dónde quiero llegar?
¿Qué precio quiero pagar por esta experiencia?
¿Qué puedo aprender de esta situación?
Todo este cuestionamiento nos lleva a saber que siempre tenemos maravillosos recursos en nuestro interior pero no los escuchamos porque estamos muy ocupados, estamos ocupados para meditar, para leer algo que nos guste, pero si tenemos tiempo para el noticiero, el informe de la oficina, etc,, así que nos ocupamos en tantas cosas que dejamos de saber realmente que nos interesa, que sentimos, que queremos para nosotros mismos.
Llegamos a un nivel alto de desensibilización, por lo tanto ya no nos escuchamos y mucho menos a nuestro cuerpo. Estamos presos de lo que dirán los demás, de su aceptación, así esto cueste nuestra bienestar o nuestra felicidad.
Cuando hablo del bienestar, me refiero a la importancia de sentirnos bien con nosotros mismos, es decir, que tu cuerpo, tu mente y tu espíritu se sientan tranquilos con las decisiones que tomas.
Es aprender a escuchar todo nuestro ser para entender si realmente nos sentimos en armonía con lo que hacemos.
Así que asistí a una terapia, si claro, ¿ los psicólogos van a terapia?, la respuesta es ¡sí!, Si, somos los que más las necesitamos y las disfrutamos porque nos nutren y nos alimentan, asi que estando en esta terapia aprendí algo muy importante, y era que mi cuerpo me hablaba. específicamente mi estómago, cuando en terapia decidimos empezar a preguntar a nuestro cuerpo sobre decisiones que tomábamos, la zona en la que sentía algo era en el estómago, era una sensación de incomodidad, de vacío y en algún momento de dolor.
Ese vacío que se hace grande cuando aceptas algo que lastima tu autoestima.
Ese vacío que se siente cuando dejas que otros te digan algo que no es justo pero que callas para evitar confrontaciones o problemas
Ese vacío que te inunda cuando deja de valorarte para darle más importancia a otros, llámese amigos, dinero, etc.
Entonces comprendí que esta sensación corporal me estaba indicando que no estaba bien, que algo no encajaba en mi vida y este espejo me mostro que cuando acepto que no quiero hacer algo, que no soy la más fuerte o la persona que todo lo puede, me fortalezco porque encuentro la brújula que me indica lo que realmente necesita.

Aceptar tu debilidad, aceptar ese no quiero, no puedo, puede mostrarte otras fortalezas tuyas, puede llevarte a encontrar otros caminos que no vemos porque pensamos desacuerdo a un patrón, pero este patrón no nos permite fijar nuestra atención en otras experiencia, otras formas de vivir.
Romper el patrón te libera y te permite entender que camino quieres tomar para ser más feliz, para encontrar tu bienestar.
Así que hoy te invito a escucharte, a entenderte, a ser más compasivo contigo mismo y entender que siempre hay mil formas de hacer las cosas.
Tal como lo dicen popularmente si no funciona el plan A, existe el b y muchas letras más del abecedario.

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